¡¡¡Educación Pública, Gratuita y Laica!!!

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Por la unidad de los pueblos latinoaméricanos afuera el neocolonialismo



viernes, 21 de agosto de 2009

jueves, 20 de agosto de 2009

represion en Honduras

REPRESION UNIVERSITARIA EN HONDURAS
En el marco del Golpe de Estado oligárquico-clerical-militar que destituyó al presidente Manuel Zelaya y que dio lugar al gobierno de facto encabezado por Micheletti, la Comunidad Universitaria se manifestó el pasado miércoles 5 de octubre en contra este hecho, siendo salvajemente reprimida por la policía de Honduras. Mas de 3 mil estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), que se encontraban manifestando en apoyo al presidente legítimo, Manuel Zelaya, y repudiando el Golpe de Estado fueron golpeados y atacados con gases lacrimógenos.
Durante la manifestación fueron heridos varios estudiantes y también, la rectora de la UNAH, Julieta Castellanos, fue agredida por la policía al ser empujada por los agentes y caer al suelo cuando intentaba mediar tras la invasión policial a las instalaciones de la casa de estudios.
Una vez más, como paso en Venezuela, en Bolivia y en otros países latinoamericanos, las fuerzas contrarrevolucionarias (reaccionarias y conservadoras) reprimen al pueblo que se levanta a favor de la democracia.

Los avances económicos, en la unidad política y en la defensa de los derechos de los pueblos oprimidos, que se viene desarrollando en América Latina, perjudican los intereses de las oligarquías locales y de las redes de capital financiero transnacional, con sus multinacionales, que se resisten a distribuir la riqueza y pretenden mantener a los pueblos sometidos.
El presidente Zelaya, al llegar al gobierno, era sostenido por los conservadores liberales que impulsaron la realización del Tratado de libre comercio con EE.UU. (TLC), pero a medida que avanzo su mandato fue cambiando esta postura, y comenzó a entablar relaciones con Venezuela, Ecuador y Bolivia acercándose al ALBA, siendo sostenido por los movimientos sociales entre los que encontramos a sindicatos, organizaciones campesinas, indígenas, grupos tercermundistas y estudiantiles que impulsaban un Proyecto Popular.
Entre las medidas llevadas a cabo por el estado, encontramos la distribución de medicamentes genéricos a la población, que afecto a los laboratorios farmacológicos; la consulta popular para reformar la constitución liberal en busca de una propuesta popular que afecto al establishment económico-y-político, y la suba del salario mínimo a los trabajadores, que fue cuestionada por los grupos empresarios.
Esto coaligo un gran bloque de oposición política contra el Presidente Zelaya, reuniendo a los grupos locales, a la cúpula católica y grupos Financieros Trasnacionales entre los que se destacan, el Grupo Financiero Ficohsa, uno de los más poderosos de Honduras; del diario La Prensa, uno de los medios masivos que se convirtieron en el último mes en un portavoz fiel de los golpistas; la Asociación Hondureña de Maquiladores, un grupo de empresarios que ofrecen mano de obra barata local para ensamblar las manufacturas de multinacionales, como Adidas, Nike y Gap. Este es uno de los sectores más dinámicos en Centroamérica después de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, que anuló las trabas arancelarias. Sus dueños no quisieron poner todos sus huevos en una misma canasta, e invirtieron otros 10 millones dólares en la empresa lobbista, The Cormac Group. Además de ser una firma que maneja transnacionales del tamaño de Time Warner y la telefónica AT&T.

La firme defensa popular del proceso de democratización, de inclusión y de avance de los pueblos en el proyecto de integración latinoamericana, provoca un permanente estado de alerta y movilización popular que va en vías de constituirse en una fuerza político social organizado. Por ello, los sectores oligárquico-imperiales a través de operaciones que generan hechos de violencia –asesinatos, desapariciones- con el objetivo de acelerar los tiempos y desviar el proceso para que deriven en una posible izquierdización y militarización.
La forma de agudizar este conflicto por las dos grandes líneas de capital, la americanas-Bush- y angloamericanas –Clinton– que luchan por el control de territorio-riquezas a nivel global, es demorar el regreso de Zelaya a Honduras para que coincida con el llamado a elecciones presidenciales –Plan Bush-, demorar el regreso de Zelaya desgastando a ambos, Michelleti y Zelaya, –Plan Clinton-, O acelerar el proceso de militarización de los enfrentamientos antes que el pueblo pueda haber construido la fuerza moral que sostenga un proceso revolucionario, lo cual provocaría la desorganización del campo popular.
Esta, es la estrategia que se dan los grandes grupos financieros, en Latinoamérica, para frenar cualquier posibilidad de avance regional por la unión latinoamericana –UNASUR–ALBA-. Estrategia que tiene antecedentes desde el Plan Colombia y se actualiza con el incremento de bases militares.
El camino que debe tomar no solo el pueblo hondureño, sino el pueblo latinoamericano para consolidar un proyecto propio, es la construcción de la unidad latinoamericana-sudamericana sostenida por el eje UNASUR–ALBA.
Por ello debemos rescatar y sostener la defensa contra el Golpe oligárquico-imperial organizada desde el mismo pueblo de Honduras, y la que desarrolla el conjunto del pueblo latinoamericano a través del ALBA y de la UNASUR, y de los movimientos populares, obreros, pueblos originarios y estudiantiles, da cuenta de los pasos que hemos dado.

Nos solidarizamos con los hermanos de Honduras en el repudio y resistencia al golpe de Estado oligárquico-imperialista.
Rechazamos con todas nuestras fuerzas este Golpe a las democracias populares, y solicitamos la inmediata restitución del presidente de Honduras.
MILES
Mesa Nacional

martes, 11 de agosto de 2009

Los Kirchner, flor de capitalistas

¿Crisis del capitalismo? Sí, es verdad, en los últimos años el poderoso sistema capitalista, tan denostado y tan extendido al mismo tiempo, que se veía indestructible, pareció derrumbarse a escala planetaria, no por acción de sus viejos enemigos, los comunistas y los socialistas radicales, sino por efecto de lo que el profeta Marx llamaba sus "contradicciones internas", es decir, la corrupción e irresponsabilidad de sus banqueros, financistas, empresarios, especuladores, estafadores y piratas que, enceguecidos por la fiebre del lucro y la voracidad crematística, fueron empujándolo hacia el abismo, donde terminó por rodar y hacerse trizas (bueno, casi). Las consecuencias resultaron catastróficas, desde luego: quebraron bancos, las bolsas se escurrieron hasta quedar exánimes, desaparecieron millones de puestos de trabajo, los niveles de vida de tres cuartas partes del globo cayeron en picada, prestigiosos hombres de empresa fueron a la cárcel porque el naufragio sacó a la superficie sus pillerías y embauques y, en resumen, los ricos dejaron de serlo tanto, la clase media se empobreció brutalmente y los pobres se volvieron miserables. Ahora bien, hubo algunas excepciones a la regla, felizmente, que dejan entrever una esperanza para la supervivencia del sistema, es decir, para su recuperación sobre bases más firmes y exitosas. Tomemos como ejemplo a dos capitalistas ejemplares que no sólo sortearon felizmente la crisis que descuajeringaba a sus colegas, sino que, en estos tiempos de tragedia y quebranto, consiguieron multiplicar siete veces su capital. ¿De quiénes hablo? De los esposos Néstor Kirchner y Cristina Fernández, por supuesto. El ex presidente de la Argentina y su sucesora, la actual mandataria, eran poseedores en 2003 de un patrimonio que ellos presentaron en su declaración jurada y que la Oficina Anticorrupción, dependiente del Ministerio de Justicia, evaluó en el equivalente de un 1,2 millones de euros de la época. En 2007, cuando la señora Kirchner ocupó la Casa Rosada, este capital se había casi triplicado, hasta alcanzar unos 3,2 millones de euros. Pero fue en diciembre de 2008 cuando dio un salto espectacular y en sólo 12 meses alcanzó la cifra (vertiginosa para cualquier bípedo común y corriente) de 8,5 millones de euros. ¡Aprendan, capitalistas de pacotilla, mediocres y ramplones, tipo Madoff, que como éste merecerían pasar el resto de sus años en la cárcel por ineptos! Eso es ser unos capitalistas de verdad, audaces, ingeniosos, creativos, que, cuando todos a su alrededor perdían lo que tenían y lo que no tenían, fueron capaces de disparar a las nubes sus ingresos y demostrar de este modo que el sistema tiene recursos y vericuetos para sortear las peores calamidades y aun medrar con ellas. ¿Cómo consiguieron este milagro Néstor Kirchner y Cristina Fernández? Lo ha sacado a la luz en Buenos Aires la diputada de la oposición Patricia Bullrich, del Acuerdo Cívico y Social, según leo en una crónica de Alejandro Rebossio ( El País , 26 de julio) que no tiene desperdicio y que debería ser estudiada como un catecismo por todo capitalista que aspire a emular a esa pareja excepcional. Los esposos Kirchner, ambos abogados, eran ya, en 2003, cuando don Néstor subió a la presidencia de su país, bastante prósperos. Tenían 23 inmuebles, que alquilaban, y cuentas bancarias. Sin que ello los distrajera de sus responsabilidades políticas -doña Cristina era senadora y colaboraba estrechamente con el mandatario en sus tareas de gobierno-, este patrimonio se fue revaluando mediante la compra, rehabilitación y venta de inmuebles y sagaces inversiones financieras. Además de alquilar algunas de sus propiedades para que sirvieran de hoteles, constituyeron, en sociedad con uno de sus hijos, una consultoría que asesoraba a sus clientes en "economía, finanzas, derecho, ciencias sociales, educación, administración y otras disciplinas". ¿Cómo no hubiera tenido gran éxito una empresa de servicios semejante? ¿Quién, que tenga dos dedos de frente, no hubiera querido ser asesorado en sus negocios e inversiones por ese par de presidentes tan enterados y prósperos? Pero las operaciones, rayanas en la genialidad, que hicieron de verdad la fortuna de la pareja tuvieron como escenario la muy bella localidad de El Calafate. Un paisaje divino, aire purísimo y glaciares, el más hermoso de los cuales fue bautizado Perito Moreno, que quitan el habla, hacen pensar en las historias de Jack London y atraen a ese rincón de la Patagonia argentina a millares de turistas cada año. Pues bien, gracias a la generosidad del alcalde del lugar, un caballero llamado Néstor Méndez, los Kirchner compraron en 2005 unos terrenos de 60.000 metros cuadrados y pagaron 69 céntimos de euro por metro cuadrado. Al año siguiente lo revendieron ¡a 50 euros el metro cuadrado! Así financiaron su lindo hotel -lo conozco- en El Calafate. Ese mismo año se hicieron dueños de otros 129.000 metros cuadrados (a 69 centavos de euro por metro cuadrado) y los revendieron, pocos meses después, a 50 y a 57 euros el metro cuadrado. En su crónica, Alejandro Rebossio cita una declaración de Aníbal Fernández, jefe de Gabinete de la presidenta argentina, en respuesta a los maliciosos que ven gato encerrado en estas formidables operaciones empresariales: "Nadie que ejerza el poder está impedido de tener un patrimonio propio y que éste tenga vida, lo que es la esencia del capitalismo". Tiene toda la razón del mundo, por supuesto, y estoy seguro de que la deficiente mafia rusa -deficiente porque, a diferencia de los Kirchner, parece haber perdido, por culpa de la crisis, la mitad de los incontables billones que tenía- debía impregnarse de esta filosofía y enfrentar al mundo, sin complejos de inferioridad, proclamando que, haciendo lo que hacen, no roban, ni contrabandean, ni piratean, sino mantienen viva y llameando la esencia metafísica del capitalismo. El mérito de los esposos Kirchner es tanto mayor si se tiene en cuenta que a ellos, a juzgar por los discursos con que suelen hipnotizar a los electores que los llevaron al poder y que he tenido la ocasión de padecer, el capitalismo no les gusta nada. Más todavía, son sus encarnizados adversarios. Y abominan de él porque lo consideran explotador, egoísta, abusivo y corruptor. Sus verdaderos amigos y afines son gentes como el comandante Hugo Chávez, de Venezuela, o el comandante Daniel Ortega, de Nicaragua, con quienes a menudo se estrechan en efusivos abrazos y profetizan la próxima derrota del imperialismo. Sus corazones son de izquierda (sólo sus bolsillos y los vestidos de doña Cristina son de derecha) y por eso a muchos capitalistas, durante sus dos gobiernos, además de injuriarlos, les han hecho pasar muy malos ratos, al nacionalizarlos, abrumarlos con regulaciones y nuevos impuestos, hasta el extremo de que la fuga de capitales en la Argentina, según un despacho de la Agencia EFE del día 2 de agosto, alcanzó sólo en el primer semestre de este año los 7860 millones de euros. Las cifras proceden del Banco Central, una institución según la cual, desde que comenzó la crisis financiera, unos 30.300 millones de euros en ahorros de argentinos escaparon al exterior o fueron escondidos en cajas de seguridad o bajo el colchón. O sea que mientras la empresa Kirchner hacía pingües negocios, el capitalismo se desmoronaba en la Argentina y ganaba terreno esa peculiar filosofía de los esposos gobernantes según la cual no hay contradicción alguna en ejercitar y aprovecharse de un sistema odioso al mismo tiempo que se obra desde el gobierno por su ruina y extinción. Quizás ésta sea la explicación del enredo: la benemérita pareja no se ha hecho rica por codicia ni muchísimo menos, sino para dar una lección ideológica práctica a su pueblo. Su conducta responde a un propósito laberíntico, semejante a esas deslumbrantes y sutiles construcciones intelectuales de los cuentos de su compatriota Jorge Luis Borges. Un propósito altruista y pedagógico destinado a mostrar, en carne viva, inmolándose en el intento, lo sucio y pestilente que es el sistema capitalista, pues permite a un par de políticos del común volverse millonarios en un plazo brevísimo, pese a las inclemencias y zozobras que vive su país, mientras millones de argentinos se empobrecían, los agricultores se sentían amenazados, las empresas quebraban y los ahorristas veían cómo la inflación volatilizaba las reservas con que esperaban afrontar la vejez. Héroes y mártires del capitalismo, pues. ¡Flor de pareja!